Iglesia de San Pedro

Ésta custodia un monumento funerario, inspirado en el tratado de arquitectura de Vignola, que incluye las estatuas orantes de María Fernández de Isla y su esposo Gonzalo de Velasco Castillo. La torre, situada a los pies del templo, fue concluida a finales del siglo XVII (hacia 1691) y es deudora del barroco de los maestros de la Junta de Ribamontán. A finales del siglo XIX se levantó tras la capilla mayor una nueva sacristía, sobre un proyecto de Alfredo de la Escalera y Amblard, que sustituyó la anterior, del siglo XVI.
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Ermita de San Juan
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Ermita del Carmen
La Ermita del Carmen, situada en el Barrio de Fonegra en Noja, fue fundada en 1735 por don Juan Antonio Cabanzo y de la Gándara y doña Josefa de Assas Venero. En la portada se puede ver el escudo de armas de los Cabanzo, y en la fachada, los escudos de Cabanzo, Assas y Hoyo. La ermita está construida en forma de "L" sobre una torre, con una capilla dedicada a la Virgen de El Carmen. Durante muchos años, cientos de niños madrileños de las colonias de San Jerónimo El Real conocían las playas de Noja y veraneaban en unos pabellones anexos, financiados en secreto por D. Pablo de Garnica Echeverría, presidente durante muchos años del Banesto. En la actualidad, el Ayuntamiento de Noja ha iniciado un programa de rehabilitación para convertir este edificio en un centro multidisciplinar especializado en investigación y turismo. La primera fase de esta restauración está en marcha, con el objetivo de conservar los elementos arquitectónicos de valor del edificio, como la escalera interior y los escudos de las fachadas.
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Convento de la Merced
El Convento de Santa María de la Merced tiene una historia profunda y rica que se remonta a siglos de tradición religiosa y arquitectónica. En su afán por extender la renovada rama contemplativa Mercedaria, la Orden decidió crear nuevas fundaciones. Fue en este contexto cuando Pilar Subiñas Alcíbar, una mujer de avanzada edad y con una probada vida interior, solicitó su ingreso en la Orden y ofreció sus bienes para una fundación dedicada a la vida contemplativa mercedaria. La comunidad aceptó su propuesta, y Pilar realizó su noviciado y profesión temporal en la casa de formación de Lañomendi (Vizcaya). Con este generoso legado, se llevó a cabo la fundación en la Villa de Noja, Santander, bajo la supervisión del Obispo D. Juan Antonio del Val, quien recibió con alegría la nueva fundación.
Una vez terminadas las obras de adecuación de la vieja casona de Cabanzo, las hermanas llegaron el 4 de febrero de 1988 desde Lañomendi para establecerse en Noja. Entre ellas se encontraba Sor Mª Josefina Legarreta Fernández, quien actualmente es la madre superiora. En 1993, entró la primera vocación de Cantabria, seguida por otras que llevaron a la formación de una comunidad de 9 hermanas, que actualmente conforman la comunidad del convento.
La arquitectura del Convento de Santa María de la Merced es otro de sus elementos destacados. La iglesia, diseñada por José de Arroyo, data de 1634 y es un ejemplo del estilo barroco. En 1754 se inauguró la sacristía, que alberga un retablo manierista del siglo XVI, con tablas pintadas por Pedro Muñoz de Aguilar. La fachada de la iglesia, de estilo neoclásico, fue construida en el siglo XIX, mientras que el resto de las fachadas datan del siglo XVIII, con dos órdenes de balcones y uno de rejas. El claustro barroco, diseñado por Cosme de Peñalacía entre 1645 y 1648, es otro de los elementos arquitectónicos de gran belleza que destacan en el convento. La sala capitular, actualmente transformada en salón de actos, se atribuye a José Martín de Aldehuela, y su construcción data del siglo XVIII. En 1992, el convento fue declarado Bien de Interés Cultural, lo que asegura su protección y conservación para las futuras generaciones.
Hoy en día, el Convento de Santa María de la Merced sigue siendo un lugar de gran significado espiritual y cultural, que atrae a quienes buscan conectar con su historia y con el legado que ha perdurado a lo largo de los siglos. Su arquitectura, su historia y su vida religiosa continúan siendo un testimonio vivo de la dedicación y el compromiso de la Orden Mercedaria con la contemplación y el servicio a la comunidad. El convento es, sin lugar a dudas, un lugar de paz, recogimiento y oración, abierto a todos aquellos que deseen experimentar su serenidad y belleza.
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Ermita de San Nicolás
La Ermita de San Nicolás, situada cerca de la playa de Trengandín, en el barrio de El Brusco, es una construcción histórica que ha resistido el paso del tiempo. De su estado original, solo se conserva parte de su cúpula, construida por aproximación de hiladas con ladrillos escalonados que se cierran hacia el techo. También destaca una ventana ginezada, dividida en su mitad por una columna, que es una característica arquitectónica única de la ermita. Además, se pueden observar los restos de una capilla de planta cuadrada, construida en piedra de mampostería con sillares en las esquinas, pilastras y algunos contrafuertes.
Aunque la ermita se encuentra en ruinas, su historia y su ubicación cerca del mar le otorgan un valor cultural y paisajístico significativo. Este lugar, que fue un importante punto de culto en su tiempo, sigue siendo un atractivo para quienes desean explorar la historia religiosa y arquitectónica de Noja, al mismo tiempo que disfrutan de la belleza natural de su entorno.
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Ermita de San Pedruco
Situada en la isla de San Pedro, enclavada en la playa de Rís, la ermita se encuentra en un lugar privilegiado. Unas vistas excelentes al Cantábrico, la playa propiamente dicha y el pueblo de Noja. Reparada recientemente, se encontraba en mal estado.